Comentario

Publicado en por Admartinez

 

COMENTARIO
EL PAVO REAL EN EL REINO DE LOS PINGUINOS

Un libro de Barbara BJ Hateley y Warren H Schmitdt

Cuántas veces, no nos hemos cuestionado a nosotros mismos, acerca de nuestras actitudes,  nuestra forma de ser, de actuar, sentir o pensar; porque quizá no corresponda a unos lineamientos básicos existentes en la sociedad. Desde nuestras casas, muchas veces, nos otorgan un modelo o prototipo que debemos seguir, al igual que en los diferentes lugares que frecuentamos, como la universidad o el trabajo. ¿Pero acaso nos hemos preguntado, si aquello que la sociedad o nuestra familia, quiere que seamos, es lo que realmente deseamos ser?, y quizá la respuesta es que muchas veces somos lo que somos, no por nosotros mismos, no por nuestros sueños e ideales, sino por encajar en un grupo social o inclusive en nuestras familias.

 

Es así como "El Pavo Real, en el Reino de los Pingüinos", es una fábula muy interesante, que hace especial hincapié en los traumatismos, que suelen generar las diferencias individuales en ámbito empresarial, pero que trata de hacernos reflexionar, en el como, estas diferencias, muy al contrario de convertirse en trabas para alcanzar el éxito organizacional, pueden ser utilizadas como herramientas para lograrlo.

 

Es verdad, muchas organizaciones, se muestran rehacías al cambio, y cualquier individuo que trate de introducir modificaciones dentro de un "estado de equilibrio", es considerado como una amenaza, es el ejemplo que vemos en la obra, reflejado en  Pedro, el pavo real y las aves que lo acompañaban; terminan siendo vistas como amenazas para la organización, haciéndose necesario prescindir de ellas, sin que se den cuenta de las valiosas oportunidades que pierden con ello.

 

Al igual, que en el reino de los pingüinos, existen muchas organizaciones, donde tienen definida una forma específica de cómo hacer las cosas, y por ende piensan que todos las deben de hacer en igual forma; una hipótesis, que a lo único que puede conducir, es al fracaso y a volverse obsoletos, por la sencilla razón, de que formamos parte de un mundo que se encuentra en constante cambio, donde lo que hoy es innovador, quizá mañana ya sea obsoleto, por lo tanto, si no miramos más allá de nuestra propia realidad, si no nos permitimos aprender de los demás, estamos limitando nuestras posibilidades de ser competitivos, frente a un mercado cada vez más globalizado.

 

Por lo tanto, el objetivo, no es tratar de acondicionar a cada individuo a una cultura organizacional ya establecida, ni al contrario; lo ideal es crear un ambiente propicio para la creatividad, la innovación, los desafíos y en general, una cultura donde todas las ideas sean bienvenidas, todo en pro de la consecución de unos objetivos o metas organizacionales.

 

Debemos acogernos, al lema del "Reino de las Oportunidades", "imagina, intenta, prueba, ¡Realiza!, donde se daba cabida al intelecto, al razonamiento, ante todo a las diferencias, no como una traba, sino como un aliciente para el cambio y para el progreso.

 

Por lo anterior, lo único, que se puede esperar, de una organización, que le da mayor importancia, al aspecto que a los logros, pretendiendo que los empleados tengan un modelo único a seguir, es el estancamiento, porque de alguna manera, se está impidiendo el desarrollo intelectual del talento humano.

 

Una frase, muy importante de esta obra, que vale la pena mencionar es ¿Cuál es el precio para poder triunfar?, y creo que la respuesta más concreta la tenemos en nosotros mismos, en defender nuestras ideas, y nuestra forma de pensar, en creer realmente, que ese reino de la oportunidad, existe y que esta en nuestros pensamientos, en nuestros sueños y en nuestras creencias, pero más que todo en la actitud y en la pericia que tengamos para defenderlos, en reconocer, que la diferencia más que una amenaza, es una oportunidad, como lo dice la obra "E paribus maximus" "La diversidad Engrandece".

 

Por consiguiente, todas las organizaciones, y en general los seres humanos, debemos apreciar a las personas, no por su apariencia, no por su actitud sumisa de aceptación, hacia lo que nosotros queramos que sean, sino por su talento, por su originalidad y por defender sus propias ideas.

 

El ámbito organizacional, necesita de este tipo de personas, emprendedoras, que sean capaces de defender sus ideales, pues que podemos esperar de alguien que ni siquiera tiene la valentía de defenderse a si mismo, mucho menos lo hará con cada una de nuestras empresas.

 

En síntesis, se hace impostergable la necesidad de ser conscientes de nuestros actos, de reconocer que el mundo esta cambiando, y que el futuro es ahora. Sin embargo, y lastimosamente, la mayoría de organizaciones actuales, basan su actuación en manuales de funciones y procedimientos rígidos, donde se establece paso a paso todas las actividades que se deben realizar.

 

Si bien, esto no es algo completamente negativo, ya que forma parte de una eficiente administración, no se deben entender estos, como la única forma de hacer las cosas, sino como una opción entre miles de ellas.

 

Finalmente, se puede decir, que la organización que pretenda alcanzar el éxito, debe ser flexible, debe valorar las diferencias de sus colaboradores y reconocer la oportunidad que hay en ellas.

 

Y a nivel personal, que lo más importante, es ser nosotros mismos, y no temer a mostrarnos tal  y como somos, porque solo así, lograremos dar lo mejor de cada uno, para la consecución, del progreso a nivel individual y corporativo.


Por:
Tatiana Martinez
Administradora de Empresas
 

 

 

 

 

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